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Casablanca: setenta años de amor, citas y malentendidos

Jueves, 29 de marzo de 2012 Dejar un comentario Ir a comentarios



Casablanca: setenta años de amor, citas y malentendidos

Bogart y Bergman, un amor sin final feliz, en medio de la guerra, en una película que tiene una vida paralela.
La famosa cinta hollywoodense cumple setenta años, con Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en una historia de amor que no se consuma, y que deja tras sí toneladas de citas reales e irreales, y uno que otro error de construcción.

Warner Brothers no se restó a la celebración y lanzó al mercado estadounidense una edición de Casablanca que incluye dos documentales inéditos: “Casablanca: un clásico improbable” y “Michael Curtiz: el mejor director desconocido”

Los títulos de estos materiales aluden a una especie de vida paralela que ha desplegado Casablanca, desde que ganara el Oscar a la mejor película, a la mejor dirección y al mejor guión, tras su estreno en Nueva York, el 26 de noviembre de 1942.

Nótese que ninguno de los personajes, cuya actuación ha resultado entrañable para varias generaciones de cinéfilos, ganó el Oscar al mejor actor.
Como si de un texto de Shakespeare se tratara, el Instituto Estadounidense del Cine (AFI, por sus siglas en inglés) cita los diálogos de Casablanca una media docena de veces al referirse a los mejores parlamentos cinematográficos.
Curiosamente, el público cree recordar y cita líneas de diálogo que no están en la película.

Lo que se dice y lo que no

En la historia, Rick Blaine es un exiliado estadounidense, un exluchador social que alguna vez creyó en las grandes causas, que regenta un club nocturno en la ciudad marroquí de Casablanca, bajo tutelaje del gobierno francés de Vichy, en plena Segunda Guerra Mundial.
El escéptico Rick queda en posesión de dos documentos de tránsito.

Los actores Humphrey Bogart y Claude Rains en un fotograma de la película "Casablanca", de 1942.

Estos pueden proporcionarle movimiento ilimitado al luchador antifacista Víctor Laszlo y su mujer, Ilse, quienes acaban de llegar a la ciudad magrebí.
Sólo que Ilse fue, años antes, amante de Rick, en París, y no concurrió al rendez-vous para marcharse juntos, al comienzo de la guerra.

Tras su tortuoso reencuentro en Casablanca, Rick se despide definitivamente de Ilse con el famoso “siempre tendremos París”, frase utilizada por generaciones de espectadores para reflejar conformidad frente a un pasado feliz perdido.
Segundos más tarde, en la misma escena final de la película, después de haber entregado a Laszlo e Ilse los documentos de tránsito para que aborden el avión que los llevará a Europa, y después de ultimar al mayor nazi Strasser, Rick se aleja con el capitán Renault, corrupto jefe de policía francés, y le espeta el conocido: “Louis, creo que éste es el comienzo de una hermosa amistad”

Pero, sobre todo, la película es citada por una frase emblemática que nunca existió.
Hay otra credulidad errónea. La famosa frase de “Tócala otra vez, Sam” nunca es pronunciada por Bogart. En realidad la frase es “Tócala, Sam. Toca ‘El tiempo pasará`” y la dice Ingrid Bergman. Además Wilson, el cantante pianista, sólo la canta y finge tocarla, pues no era pianista. El acompañamiento del instrumento hubo que incorporarlo después.

Por último, sin comentario a la opinión de algunos sobre la última frase de la película “…este puede ser el principio de una gran amistad”. Para ellos es la confirmación de que Casablanca, es una de las primeras películas sobre homosexuales. En fin. Ya saben lo de la infinitud y la estupidez.

Otra versión:

La confusión parece provenir de una película de Woody Allen, de 1972, “Tócala otra vez, Sam” (conocida como “Sueños de un seductor” en España), en la que el protagonista recibe consejos para conquistar mujeres de parte de un imaginario Humphrey Bogart.

Salvoconductos letales

Con unos diálogos insuperables

RENAULT: Pero, ¿porqué demonios vino a Casablanca?
RICK: Mi salud. Vine a Casablanca a tomar las aguas.
RENAULT: ¿Qué aguas? ¿Las del desierto?
RICK: Bueno, me informaron mal.
ILSA: Rick, ¿quién es?
RENAULT: Bueno, está usted en Rick`s, y Rick es … un hombre del que yo me enamoraría si fuera mujer. Un ser extraño, misterioso. Así veo yo a Rick. Pero, qué estupidez hablar a una bella mujer de otro hombre.

RICK: De todos los cafés del mundo, tuvo que elegir el mío.
ILSA: El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos.
RICK: Un día así no se olvida.
ILSA: No.
RICK: Los alemanes iban de gris y tú ibas vestida de azul.
ILSA: ¿Ha sido un cañonazo o el corazón que me late?

RICK: Si no subes a ese avión, te arrepentirás. Quizás hoy no, quizás mañana tampoco, pero pronto lo harás y para el resto de tu vida.
ILSA: ¿Y nuestro amor no importa?
RICK: Siempre nos quedará París. No lo teníamos, lo habíamos perdido. Pero lo recuperamos anoche.
Unos superhéroes con unos diálogos magníficos. Ya les advertí. Unos diálogos que forman parte de nuestras vidas.

Casablanca es recordada como una película de amor en tiempos de guerra, donde la renuncia del héroe a la antigua amante que regresa a su vida lo transforma desde descreído regente de un tugurio a activo luchador antifascista.
El arco de transformación del personaje y su inesperada decisión de sacrificar sus propios afectos en virtud de una causa mayor, consiguen mantener esa “suspensión del descreimiento” con que el espectador se sumerge en el mundo de Casablanca.

Pero pese a ser considerado por muchos como un guión ejemplar, la película contiene flagrantes errores de continuidad, tales como el nudo diferente de la corbata de Rick, en la escena en que éste se encuentra con Ilse en el bazar.
Pero no es el único. Pocos se percatan de que el impermeable de Rick aparece mojado antes de entrar a la estación parisina y seco cuando está dentro.

Peor aún: en la escena en que Rick mata al mayor Strasser, este aparece con charreteras en el uniforme, sin charreteras segundos después y vuelve a recuperar el símbolo de su dignidad militar al momento de caer al suelo.
Ninguno de estos errores de continuidad se compara con los implausibles salvoconductos que, supuestamente, les permitirán movimiento irrestricto en Europa a Ilse y su marido.

Estos están firmados por el derrotado general Charles de Gaulle, a la sazón exiliado en el Reino Unido, cuya firma, en esos momentos, no valía siquiera el papel en que estaba estampada.
Esto no impidió que el sindicato de guionistas de Hollywood ungiera al libreto de Casablanca con el titulo de mejor guión de la cinamatografía, por encima de “El Padrino” o “Citizen Kane.”
Y quizás tampoco impida que surja entre “Casablanca” y las nuevas generaciones “el comienzo de una hermosa amistad.”

Y unas anécdotas estupendas

Algunas inciertas. Como la de que el guión era escrito día a día o que nadie en el rodaje conocía el desenlace de la trama. Nada de eso. El guión estaba elaborado desde el primer día hasta el último, si bien el director, Michael Curtiz, insinuó desconocer su final. Una forma como otra, de mantener en tensión a los actores.
A pesar de lo que se dice, tampoco es cierto que se filmara en Marruecos. La película se rodó íntegramente en unos estudios de Hollywood. Pero tan extendida estuvo la credulidad de que se hizo en Casablanca, que esta ciudad se llenaba de turistas deseosos de entrar en el bar de Rick. Un bar que no existía. Que nunca había existido. En vista de la situación, el ayuntamiento, con buen criterio turístico, construyó los dos bares, el de Rick, y el de la competencia, el “Blue Parrot”, y todos los turistas satisfechos.

Casablanca, una película ganadora de tres Oscar, una grande entre las grandes del celuloide. “As Time Goes By”, una maravilla de tema musical que nos lleva del presente al pasado, para traernos de vuelta al presente, ahogándonos en el whisky de la nostalgia.

CASABLANCA es única. Es fruto de la casualidad, con mucha ayuda de un gran elenco de actores y del mejor director de estudio de la historia del cine (según José Luis Garci, que de esto algo sabe) Michael Curtiz.
¿Por qué de la casualidad? Muy sencillo. Toda persona que haya tenido un mínimo contacto con el cine sabrá que es imposible rodar una película sin guion. Y esto es exactamente lo que fue el rodaje de la versión cinematográfica de Everybody comes to Rick´s. Se comenzó sobre las bases de este libreto, pero diversos cambios de guionistas derivaron en la historia final.

En muchas ocasiones se acercó Ingrid Bergman (me pongo de pie) al director, para preguntar de quien estaba enamorada. Recibía como respuesta un : “Todavía no lo sé, de momento actúa”.
Si a esto, sumamos que la propia Bergman (me quito el sombrero) y el director, no entendían todavía muy bien la lengua de Shakespeare, se pueden imaginar el rodaje. Una autentica jaula de grillos. Pero de esa jaula de grillos nació CASABLANCA.

Fuentes:

http://noticierocorrientes.com.ar/casablanca-setenta-anos-de-amor-citas-y-malentendidos/

http://blogdesuperheroes.es/2007/03/18/superheroes-y-ciencia-casablanca.html

http://www.revistaimprescindibles.com/cine/michael-curtiz-casablanca

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